Como toda forma de enseñanza, la proclamación del evangelio incluye un aspecto positivo y otro negativo. Es decir, enseñamos la verdad fielmente, pero también señalamos el error y denunciamos las falsas enseñanzas cuando sea necesario. Esto es una práctica legítima, responsable y sobretodo bíblica.

En ocasiones será necesario denunciar públicamente los errores, las conductas y las falsas enseñanzas de algunos líderes dentro de la iglesia. Así como un padre responsable advierte a sus hijos contra el error, un pastor responsable advierte al rebaño contra la mentira y el engaño. A veces, esto será necesario si vamos a ser de los que contendemos por la fe (Judas 1:3). Como ya dije, esto es una práctica bíblica que sirve para guardar a la iglesia del error y del engaño. Los creyentes debemos valorar la importancia de denunciar una práctica o una enseñanza si estas contradicen las Escrituras. Pablo denunció a Himeneo y Alejandro (1 Tim 1:20). En otra ocasión el apóstol denunció públicamente al mismo Pedro por una actitud hipócrita (Gálatas 2:11-14) y el apóstol Juan denunció a un líder llamado Diótrefes (3 Juan 1:9-10) por citar algunos ejemplos.

Ahora bien, ¿qué debe hacer un creyente ante estas circunstancias? ¿Cómo deberían reaccionar los cristianos ante situaciones como estas? ¿Cual es la actitud que debemos tomar cuando algún pastor, músico o líder cristiano es reprendido o impugnado por un sector de la iglesia?

A continuación quiero mencionar algunos deberes que tenemos los creyentes ante estas situaciones:

1. Hacer una evaluación objetiva

Antes de hacer un juicio apresurado y de sacar conclusiones a la ligera, debemos hacer una evaluación del hecho. Los creyentes tenemos la responsabilidad de hacer una consideración bíblica de las circunstancias que evaluamos. La palabra de Dios debe ser nuestra regla para medir y filtrar todo en la vida. Pablo decía que la Escritura es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim 3:16). Esto es muy necesario, porqué muchos cometen el error de defender ciegamente a sus cantantes o pastores favoritos cuando estos son cuestionados. Hay creyentes que no toleran cuando un líder en el cuerpo de Cristo es refutado o llamado a rendir cuentas. No podemos tomar parte solamente porque el líder en cuestión nos cae bien. Lo peor que pudiera hacer un cristiano es tomar una postura sin considerar las Escrituras. Nuestra responsabilidad es mirar las controversias y evaluarlas a la luz de la palabra de Dios, porqué ella es nuestra única norma de fe y práctica. Los creyentes debemos ser dirigidos por la Biblia y no por preferencias personales. Una evaluación de los hechos será objetiva en la medida que sea guiada por las Escrituras.

 

2. Orar por la situación

Lo segundo que un cristiano debe hacer cuando es testigo de estas situaciones, es tomar un tiempo y orar por ellas. Lamentablemente estas circunstancias tienden a manchar el nombre del evangelio. El apóstol Pablo cuando enseñó de la lucha del creyente decía: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18) . Por un lado debemos orar por los líderes y pastores, orar por el pueblo de Dios y por los débiles en la fe para que estas situaciones no sean de tropiezo.  Es interesante que la palabra tropiezo en griego se escribe “eskándalon”. Creo que eso es exactamente lo que traen las controversias: tropiezo ante los hermanos débiles y ante el mundo incrédulo. Debemos orar para que Dios obre sus propósitos eternos en medio de estas situaciones. Tenemos que pedir al Señor que saque la verdad a la luz, para que la iglesia sea edificada y él sea glorificado. Orar para que la verdad de Su palabra sea reverenciada por encima de los hombres.

 

3. Estudiar las Escrituras

Un aspecto más y de mucha importancia es que los creyente debemos volcarnos al estudio consciente y dedicado de las Sagradas Escrituras. Usualmente la confusión y las dudas son el resultado de una escasa comprensión de la palabra de Dios. Cómo dije antes, los creyentes toman parte en las controversias de acuerdo a sus preferencias y no de acuerdo a la Biblia. Sabremos discernir el engaño en la medida que estamos familiarizados con la verdad. En estas circunstancias el creyente debe volcarse más al estudio de la palabra de Dios. Debemos imitar la actitud de los cristianos de Berea, quiénes escudriñaban diligentemente las Escrituras después de oír predicar a Pablo (Hechos 17:10-11). Cuando estudiamos y avanzamos en nuestro entendimiento de la sana doctrina, estaremos más libre del error y no seremos afectados ni confundidos por las controversias dentro del cuerpo de Cristo.

Para terminar quiero destacar una vez más la responsabilidad que tienen los líderes cristianos de defender la verdad, señalar el error y proteger al rebaño. Asimismo, hago un llamado a la humildad, el respeto, la mansedumbre y la compasión. Un llamado tanto a los líderes y a los creyentes en general. Humildad para reconocer cuando nos equivocamos (Mateo 23:12); reverencia y mansedumbre cuando defendemos y enseñamos la verdad (1 Ped 3:15), y compasión con aquellos que son víctimas del engaño. No seamos arrastrados por actitudes iracundas y rencillosas, porqué al fin y al cabo todo debe ser hecho con la firme intención de glorificar al Señor.

Que Dios nos conceda gracia.

Fuente: ElTecladodegerson.com

Loading...