Un niño de 11 años, que se graduó recientemente en el St. Petersburg College en Florida apenas dos años después de terminar la escuela secundaria, dijo que quiere convertirse en astrofísico y demostrar que Dios existe.

“Quiero demostrar que Dios existe a través de la ciencia, para que el mundo pueda saberlo”, dijo William Maillis, que recibió un título de asociado en artes, al Tampa Bay Times.

Argumentó que el ateísmo y algunas partes de la ciencia dependen de la fe tanto como la religión. Sugirió que es más probable que una potencia superior creara el universo que un evento aleatorio.

“La ciencia y la religión no son diferentes”, dijo William. “La ciencia es una herramienta para explicar el mundo. La ciencia no refuta a Dios”.

Su padre es un sacerdote que preside  la Iglesia Ortodoxa Griega Nicholas e Irene en Palm Harbo.

William comenzó a hablar usando oraciones completas a los siete meses, aprendió a sumar y restar a la edad de dos años, y fue declarado genio a los cinco años.

Le dijo al WTFS que cree que sus dones están inspirados divinamente.

“Todos tienen regalos de Dios. Estaba dotado de conocimiento, ciencia e historia”, dijo William.

Su padre, Peter Maillis, admitió que un problema que la familia ha tenido que enfrentar, es recaudar dinero para la universidad, dado que debido a la edad de su hijo, no puede calificar para el programa federal de ayuda financiera para estudiantes.

“Cualquiera pensaría que un niño como estaría recibiendo dinero”, dijo el sacerdote.

Tonjua Williams, presidenta del St. Petersburg College, elogió al niño en una entrevista con Bay News 9.

“Estoy totalmente fascinado con William y el trabajo que ha hecho”, dijo Williams.

“Es extremadamente brillante, muy abierto y colaborador”.

William tomará clases en la Universidad del Sur de Florida este otoño. Su objetivo es obtener un Ph.D. para cuando tenga 18 años.

Joanne Ruthsatz, la ex psicóloga de la Universidad Estatal de Ohio que estudió a William y lo declaró un genio, dijo que la historia de autismo de la familia podría explicar por qué nació con tanta habilidad.

“Los prodigios tienen, este impulso para hacer el bien”, dijo Ruthsatz. “Están muy adaptados con la imagen más amplia de la humanidad”.

El psicólogo señaló que los niños como William son aproximadamente 1 de cada 10 millones, y muchos de ellos han comenzado a implantar el bien común.

Traducido y adaptado por Cristianos al dìa de Christian Today.

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