Los cristianos están desapareciendo de Medio Oriente

Un humo perfumado llena el pasillo mientras el sacerdote balancea el incienso en el turíbulo, un pequeño frasco de metal suspendido de cadenas que guarda el humo acre. Esto es lo que el sacerdote Bishare al Shemani ha hecho durante años, pero este año lo hace en una iglesia improvisada ​​a miles de kilómetros de su iglesia local. No es por elección, sino por necesidad.

Al Shemani es uno de los cientos de miles de cristianos que se han visto forzados a dejar su país por culpa de ISIS.

“Ellos tomaron nuestras regiones, nuestras casas, los lugares que solíamos ocupar con tanto cariño”, dijo al Shemani.

Los feligreses lo rodean. Ellos se están persignando, están cantando y orando. Todos huyeron por sus vidas pues le temían a la muerte, pero nada pudo matar su fe.

A casi 3.219 kilómetros de Mosul, Iraq, donde ISIS ha atormentado a su pueblo junto a sus vecinos musulmanes, ellos han encontrado refugio temporal en Turquía.

“Mi última Navidad fue en la casa de mi familia. Éramos mi mamá, mi papá, mi hermano y yo. Todos estábamos juntos. Y esperamos estar unidos como una familia en un lugar tan solo una vez más”, dijo Meryem Salim.

Ella es de Bashika, aproximadamente a 30 kilómetros de Mosul.

Pero por ahora, ellos están justo afuera de Estambul, en la provincia de Yalova, orando y cantando, como una familia desgarrada.

Ellos cantan villancicos navideños, entre ellos, Jingle Bells en árabe, en un antiguo salón de bodas que se ha convertido en una iglesia para Navidad.

Sufren por sus pérdidas pero rezan por su tierra natal, y esperan regresar algún día a Iraq como orgullosos cristianos sin temor a represalias por causa de su fe. Ellos vienen de una de las comunidades cristianas más antiguas y duraderas del mundo.

El cristianismo está bajo asedio en la mismísima región en donde nació.

Hace 10 años, la población cristiana de Iraq era de unos 1,5 millones. Ahora, se estima que hay solo 500.000 que aún viven allí. El resto ha huido o ha sido asesinado.

En Siria, de los 1,1 millones de cristianos, aproximadamente 600.000 han huido o han muerto.

En Medio Oriente se les conoce con muchos nombres, entre ellos, asirios, siríacos y caldeos, pero todos ellos son cristianos que tienen la esperanza de practicar su religión en paz.

Cientos de miles están ahora desplegados a través del mundo. Muchos están en el Líbano, Jordania y Turquía junto a sus hermanos musulmanes, quienes también han tenido que huir de sus países a causa de amenazas de muerte o persecución en base a la secta islámica a la que están asignados.

Hoy en día, los cristianos se amontonan en su iglesia improvisada cerca de Estambul, y con humildad ofrecen su gratitud a su Dios porque sobrevivieron para celebrar uno de los días más alegres del calendario cristiano.

“Esta Navidad es triste estar lejos de nuestro país, es triste estar lejos de nuestros vecinos, nuestros amigos, de nuestras familias. No es fácil. Pero algo es mejor que nada. Gracias a Dios porque tenemos un sacerdote aquí, porque nos estamos reuniendo aquí. Espero que todo esté bien”, dijo el refugiado cristiano iraquí Johnson Razgin.

Mary Rogers y Gul Tuysuz contribuyeron con este artículo.

CNN

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