El pasado domingo tuvo lugar la gala de los premios Grammy, los más importantes de la industria musical. Aprovechando tan señalada ocasión, las artistas se pusieron de acuerdo y lucieron – casi todas – vestidos con rosas blancas; estampado mediante el que pretendían exhibir su caluroso respaldo al movimiento #MeToo, de rechazo al acoso sexual.

Sólo hubo una feliz excepción en este escenario de uniformidad: la de la cantante Joy Villa, que, ajena a los dictados de la corrección política, se engalanó con una indumentaria con la que buscaba mostrar su incondicional apoyo al derecho a la vida del no nacido. Así, vistió un traje blanco de tirantes que acababa en un feto rodeado por una placenta de color arcoíris complementado con un bolso también blanco en el que podía leerse un sencillo e inspirador lema: ‘Choose life’ (‘Elige la vida’).

Según ha relatado Villa, que se define como ‘orgullosa provida’, se trata de un vestido dePronovias pintado a mano por ella misma. ‘Es una recreación del retrato de mi hija, que pinté en 2007 a los veinte años, cuando estaba embarazada de ocho meses con mi hermosa hija, a quien di en adopción a una familia maravillosa. Me siento increíblemente bendecida por haber dado vida y espero alentar a cualquier persona en una situación similar a elegir la adopción’.

Lo más desconcertante del caso de esta cantante es que en su cuenta personal de Instagram, donde cuenta con 138.000 seguidores, se describe a sí misma como vengana y feminista. No en vano, hogaño la mayor parte de las personas que se motejan a sí mismas de ‘feministas’ son proclives al institucionalizado crimen del aborto.

Loading...
Compartir